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Fibromialgia

Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por dolores músculo-esqueléticos repartidos por todo el cuerpo y forma parte de las llamadas enfermedades reumáticas.

Puede llegar a ser muy disruptiva en la vida de quienes la padecen y se suele recomendar el tratamiento psicológico junto con el farmacológico para tratarla.

Afecta a una gran cantidad de personas en España y en el mundo, y de estas entre el 80 y el 90% son mujeres, además, la gran mayoría de las personas recibe el diagnóstico cerca de la edad media de la vida, aunque en realidad pueden padecerla tanto adultos como niños.

Los síntomas que destacan en la fibromialgia son dolores difusos por todo el cuerpo, poco específicos y con una duración mayor a tres meses. Además, tienden a aparecer “áreas gatillo” que son zonas del cuerpo en las que se desarrolla una hipersensibilidad que provoca que hasta el más mínimo roce resulte doloroso; a esto se le denomina hiperalgesia.

También pueden sufrir rigidez matutina, síndrome de colon irritable, problemas cognitivos y de memoria, dolores de cabeza, síndrome de piernas inquietas y más. En general, podemos decir que el umbral del dolor en el cuerpo en general bajo y esto provoca que notemos malestar ante golpes, roces o movimientos que en una situación normal no nos habrían molestado.

También encontramos que quienes la sufren se fatigan con mucha facilidad, sufren problemas de sueño como el insomnio, y en general se sienten incomprendidos, ya que al haber una lesión explicativa de su dolor, les cuesta explicar el proceso por el que están pasando y cómo les afecta este. 

Además de estos síntomas generales, encontramos que esta enfermedad trae consigo ansiedad y depresión en la gran mayoría de los casos.

Aunque no podemos decir a ciencia cierta si estos trastornos están relacionados a nivel neuroquímico con la fibromialgia o si son la consecuencia lógica de sentir tanto dolor, además de fatiga e incomprensión, lo importante es que si conocemos que suelen darse juntos, podemos ofrecer un tratamiento psicológico que ayude a facilitar este proceso.

Hay varios tipos de fibromialgia que nos podemos encontrar, además de que, por supuesto, los síntomas varían según la persona.

Tipo primario: el paciente presenta dolor músculo-esquelético y puntos sensibles o “áreas gatillo” que no se explican por cualquier otra enfermedad o proceso.

Tipo acompañante: el paciente presenta dolor músculo-esquelético y puntos sensibles o “áreas gatillo” que acompañan, como su nombre indica, a otro proceso o enfermedad que está afectando al paciente.

Tipo secundario: esta aparece como consecuencia de una enfermedad reumática, inmunológica o infecciosa y se puede dar en varios grados.

  • Grado 1: Síntomas limitados e impacto vital bajo, se padecen síntomas ocasionales en la vida cotidiana y limitaciones esporádicas al realizar esfuerzos intensos.
  • Grado 2: la fatiga puede persistir y ser más intensa. En algunas ocasiones es necesaria la reducción de las actividades laborales, domésticas e incluso personales para poder contrarrestar las molestias.
  • Grado 3: en este caso la fatiga es aguda e impide realizar tareas continuas o intensas, se ven afectados todos los ámbitos de la vida de la persona, como el trabajo, vida social, etc. y no se puede desempeñar un trabajo durante más de media hora de forma regular y la autonomía de la persona se ve reducida en un 80%.
  • Grado 4: conlleva fatiga extrema, necesidad de ayuda para realizar las tareas cotidianas y la autonomía se ve completamente reducida. Supone que el paciente tenga que estar en cama todo el tiempo, y aunque es un estadío muy duro de la enfermedad, es pasajero y solo se da en periodos de tiempo que acaban pasando.

En general, el tratamiento psicológico ligado a la fibromialgia es multidisciplinar, ya que conlleva técnicas de biofeedback, terapia de aceptación y compromiso, estrategias de relajación como meditación, y entrenamiento en la capacidad para sobrellevar el dolor entre otras.

Además, la terapia constituye un espacio seguro para el paciente para explorar sus miedos y sensaciones, así como la indefensión que muchas veces surge con el concepto de enfermedad.

Junto con todo esto, el psicólogo también cubre la necesidad de educar tanto al paciente como a su entorno en la enfermedad, por un lado, para evitar que se piense que el paciente finge (al no haber una lesión inicial que provoque el dolor, muchas veces pensamos que la persona no está realmente enferma) y por otro para dar información a quien padece la enfermedad de qué le ocurre y cómo puede mejorar su situación. 

Aunque la fibromialgia no tiene origen conocido ni una cura a día de hoy, sí se pueden paliar los síntomas, y para ello se utilizan distintos tipos de fármacos. Por ejemplo, en la mayoría de los casos se utilizarán analgésicos y antiinflamatorios para disminuir el dolor percibido, pero también antidepresivos o hipnótico-sedantes para tratar los síntomas de depresión y ansiedad. 

A esto se suma un importante elemento en la mejoría de los síntomas: el deporte. A día de hoy se considera que el bienestar de las personas que sufren esta enfermedad se sustenta en dos grandes pilares, la atención psicológica y el deporte. Especialmente se recomienda realizar ejercicio aeróbico adaptado y de bajo impacto, además debe ser dentro del agua siempre que sea posible, por ejemplo aquazumba o aqua-aeróbic. 

En caso de que sea necesario y los niveles de dolor interfieran con la capacidad de mantener el trabajo, las actividades que se realizaban anteriormente y demás, recomendamos acudir a su médico y explorar la posibilidad de pedir la discapacidad, que puede variar entre un 25 y 59% dependiendo del caso. 

Para finalizar concluimos que la fibromialgia es una enfermedad dolorosa que afecta a la vida de muchísimas personas, y que genera estrés y angustia al no responder a un origen físico concreto, pero cuyos síntomas se pueden aliviar a través de la vía psicológica, lo cual esperamos que genere tranquilidad.

Si tú o un ser querido pueden estar sufriendo fibromialgia en Psicólogos Granada te ayudamos.

    Laura Hernández Pulido

    Psicóloga Sanitaria Colegiada AO05973, más de 25 años de experiencia en psicología sanitaria, formación en psicología y colaboraciones en medios de comunicación en la promoción de la salud mental.

    Cristóbal Rozúa Lucena

    Psicólogo Sanitario Colegiado AO03430, más de 25 años de experiencia en psicología sanitaria, jurídica, formación en psicología y colaboraciones en medios de comunicación en la promoción de la salud mental.

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