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megarexia

megarexia

La megarexia es un trastorno dentro de los que englobamos como dismórficos, ya que se trata de una alteración en los esquemas que tenemos sobre nuestro cuerpo.

Esto se refiere a que cuando miramos nuestro reflejo, no observamos la realidad tal y como es, sino que apreciamos una imagen alterada. En este caso, la megarexia hace referencia a personas que se ven más delgadas de lo que son, en ciertos casos ignorando la realidad de que padecen de obesidad. 

La megarexia, también conocido como fatorexia, es un trastorno del tipo alimentario que causa en la persona que la padece una distorsión en cuanto a su propia percepción corporal. En la megarexia, las personas perciben su peso como “normal o saludable” cuando la realidad no es así.

El nombre megarexia es un término moderno y se ha acuñado recientemente para hacer referencia a una forma concreta de dismorfia, pero no es un trastorno que se haya registrado como tal y, por tanto, aún no existe el diagnóstico oficial de este.

Debemos tener en cuenta que cuando una persona sufre problemas tanto con su físico como con la relación que mantiene con la comida, el ejercicio o cualquier otra cuestión que esté relacionada con áreas importantes de su vida, puede deberse a que existe otro problema anterior que no hemos podido apreciar y que estamos viendo a través de estos síntomas, por tanto, es clave que la única persona que realice un diagnóstico sea un profesional de la salud mental, ya sea psicólogo o psiquiatra. 

Respecto a las características que presentan las personas con esta variante, podemos señalar que suele tratarse de personas con un peso corporal por encima de lo recomendado, que llevan un estilo de vida sedentario y con una dieta poco sana.

Los síntomas que presentan son los mismos que cualquier persona con estas características, excepto porque no se ven con sobrepeso, por lo que es difícil que encuentren la motivación para cambiar sus hábitos.

Algunos de estos síntomas que derivan de un estilo de vida insano son: dolores estomacales, dolores de cabeza o jaquecas, mal humor, falta de energía, dolores en las articulaciones, nivel de colesterol elevado, alto porcentaje de grasa corporal, etc.

Consideramos que es relevante destacar que la obesidad se considera un factor de riesgo y no una enfermedad según la OMS (Organización Mundial de la Salud). 

Debemos tener en cuenta que el hecho de que se haya desarrollado este término no puede servirnos en ningún caso para dificultar aún más la vida de las personas con sobrepeso, no es una excusa para obligarles a cambiar o creer que sabemos más de su salud que ellos mismos.

En general, este avance debería servir para ayudar a quienes sufren específicamente de este trastorno, impulsando un servicio de ayuda tanto psicológica como médica que esté diseñado para ellos.

Si por alguna razón creemos que alguien a nuestro alrededor está sufriendo de un trastorno como este y deseamos ayudar, lo más adecuado es hacerlo con mucho tacto, asegurándonos de que la otra persona entiende que nos dirigimos a ella desde la preocupación, y sugiriendo que opte por buscar ayuda profesional, sin diagnosticar nosotros ningún tipo de problema. 

Cuando nos encontramos con una persona con megarexia debemos tener en cuenta que en oraciones, puede que sus síntomas parezcan relacionados con otros trastornos similares, por ejemplo podríamos pensar que se trata de una adicción a la comida, de un trastorno de la conducta alimentaria, de un problema de autoestima, etc. pero debemos ser conscientes de la diferencia, y esta es que la despreocupación de la persona por su estado de salud, se asemeja a la de cualquier persona que no tenga problemas visibles de sobrepeso, es decir, la persona se comporta como cualquier otra con malos hábitos, pero que no siente que sean una amenaza para su salud.

Debemos tener esto muy en cuenta a la hora de hacer suposiciones, ya que en muchos casos tendemos a tachar las conductas de una persona como “insanas” si esta sufre de sobrepeso, pero si otra persona delgada estuviera comiendo la misma comida, o decidiera no hacer deporte, no nos preocuparíamos por esto.

Debemos entender que con sobrepeso o no, la comida sana y un estilo de vida activo son claves para encontrarnos bien, sentirnos felices y vivir una vida sin excesivas complicaciones de salud, pero a la vez, la única salud de la que somos responsables es la nuestra (y de la de nuestros hijos en caso de tenerlos), por lo que solo podemos ofrecer nuestra ayuda a los demás en caso de que la soliciten.

Vamos a profundizar un poco más en la alteración de los esquemas mentales sobre el cuerpo que mencionamos anteriormente, ya que este es el síntoma principal que destaca en la megarexia y que la separa de cualquier otro tipo de obesidad o adicción a la comida.

En este caso, muchas personas deciden no llevar a cabo actividades que pueden afectar a la manera en que se ven, ya que muchas veces darnos cuenta de que nuestros esquemas mentales están equivocados puede ser doloroso.

Algunos ejemplos de esta conducta pueden ser el evitar salir de compras a menudo, ya que en muchos casos lleva a la conclusión de que la ropa de la mayoría de las tiendas no nos cabe o que no llevamos la talla que pensábamos.

Por otro lado, puede que se dé una evitación a la hora de publicar fotos de su cuerpo en internet, debido a los comentarios que se puedan recibir, y que no encajen con la idea que tienen de sí mismos (no debemos confundir esto con evitar publicar fotos de nuestro cuerpo por preferencia personal o porque se han recibido insultos o mensajes dolorosos debido a la imagen de la persona).

En cualquier caso, los problemas relacionados con la imagen corporal y los hábitos son complejos y tienden a provocar mucho sufrimiento, por lo que si crees que tú o algún ser querido está sufriendo un problema parecido a este, en Granada Psicólogos te ayudamos.

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