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Trastornos de la conducta alimentaria: Anorexia

¿Qué es la anorexia? La anorexia nerviosa es uno de los trastornos de la conducta alimentaria más extendidos en nuestra sociedad, y de gran peligro para quienes la padecen.

Se trata de un trastorno caracterizado por la obsesión con la delgadez y la restricción voluntaria de la alimentación, así como una notable pérdida de peso, derivada de la falta de nutrientes.

Una de las particularidades de la anorexia nerviosa es que viene acompañada de una alteración de la imagen personal percibida, de manera que quienes sufren de ella no reconocen la extrema delgadez a la que pueden llegar, y suelen percibir que sufren de sobrepeso aun estando muy por debajo del peso recomendado para su edad, sexo y medidas. Esta probablemente sea una de las características más llamativas del trastorno, pues es muy notable la disociación entre la realidad del cuerpo de quien la padece y la imagen que tienen estas personas de su físico.

Este miedo intenso que experimentan quienes padecen el trastorno les lleva, en muchas ocasiones, a acompañar su rígida dieta con actividades compensatorias como pueden ser hacer ejercicio compulsivamente, tomar laxantes, diuréticos o enemas, o provocarse el vómito para asegurarse de que su peso no aumenta, o incluso sigue disminuyendo.

En caso de que la persona presente estas características, podemos decir que sufre de anorexia nerviosa con episodios de purga, y aunque no son síntomas necesarios para el diagnóstico, si son comunes entre las personas que la padecen.

Este trastorno, junto con otras variables de los trastornos de la conducta alimentaria, son en gran parte consecuencia de los inaccesibles estándares de belleza que presenta la sociedad actual, y de la presión que recae sobre los jóvenes para cumplir con ellos, así como su necesidad de encajar entre sus iguales, aunque no se ha demostrado que esta sea su única causa.

Los factores genéticos, el tipo de educación recibida (sobre todo el énfasis que se pone sobre la comida en el hogar), sucesos personales traumáticos de carga emocional intensa, y ciertos aspectos de la personalidad, como una alta autoexigencia, pueden favorecer el aparecimiento del trastorno, y como para la gran mayoría de problemas psicológicos, estar sufriendo de ansiedad o encontrarse en una época especialmente estresante es un factor de riesgo para desarrollarlo.

En su gran mayoría son mujeres quienes padecen anorexia, especialmente de edades comprendidas entre los trece y los dieciocho años, aunque cada vez comienza en edades más tempranas y se extiende hacia la adultez.

Un factor determinante es el ambiente familiar y la crianza de los niños, que en muchas ocasiones escuchan repetidamente frases de sus padres y madres expresando su preocupación por engordar, sus quejas respecto a su peso, y afirmaciones del cánon de belleza actual como único cuerpo deseable o aceptable.

Además, la falta de representación en los medios de cuerpos diversos lleva a la falsa creencia de que hay un único físico con posibilidades de triunfar o de ser reconocido como bueno.

Algunos riesgos asociados con el padecimiento de anorexia nerviosa son problemas de corazón, como un ritmo cardíaco alterado, deshidratación y desnutrición, derivados tanto de la falta de alimentos como de las purgas que a veces llevan a cabo los pacientes, y que conllevan mareos, e incluso desmayos, convulsiones, pancreatitis o inflamación del páncreas, anemia y afecciones bucales como caries o infecciones en las encías. Un 10% de los casos graves que no llegan a ser tratados finalizan con el fallecimiento del paciente.

En muchos casos, este tipo de problemas puede derivar en serias secuelas biológicas y psicológicas, así como en la pérdida de las relaciones interpersonales del paciente.

Al privar a nuestro cuerpo de nutrientes, impedimos que funcione con regularidad y, por tanto, nuestras funciones cognitivas se pueden ver dañadas, por lo que se entra en un círculo vicioso del que es complicado, ya que alimentarnos correctamente no contamos con las fuerzas ni con la claridad mental necesarias para enfrentarnos al problema, y de esta forma se agrava cada vez más.

En estos casos la ayuda psicológica es clave para poder recuperarse y superarlo, ya que este se diagnostica como un trastorno psicológico, y es un profesional de la salud mental el que puede ofrecernos una mejor atención y tratamiento.

Conocer los distintos síntomas y señales de alerta que pueden darse con este trastorno puede ser útil para detectar síntomas en nosotros mismos o nuestros allegados, y con ello reconocer una situación que puede conllevar riesgos para las personas por las que nos preocupamos.

Algunos de los síntomas que podemos detectar en personas que sufren anorexia pueden ser un cambio en la vestimenta (la persona cada vez utiliza más capas de ropa y esconde su figura), evita comer en presencia de otras personas y salidas sociales que se desarrollen alrededor de la comida, se queja de su peso y su cuerpo, y lleva gran control de su peso, pone excusas para evitar comer, y controla excesivamente el contenido calórico de sus comidas. 

Algunos síntomas físicos que pueden aparecer cuando existe un trastorno por anorexia son una pérdida de peso desmesurada, la amenorrea o pérdida de la menstruación, insomnio, sensación de cansancio, mareos y desmayos, un tono azulado en los dedos, pérdida del cabello, estreñimiento, deshidratación, y otras consecuencias de la falta de alimentación en el cuerpo humano.

Entre los síntomas conductuales que pueden aparecer encontramos miedo al aumento de peso, irritabilidad, negación de la sensación de hambre, estado de ánimo depresivo e ideaciones suicidas, entre otros. 

Como resumen podemos concluir que la anorexia nerviosa es un trastorno relacionado con el miedo intenso a ganar peso, la imagen corporal distorsionada, y que tiene consecuencias a todos los niveles de la persona; social, fisiológico, psicológico, escolar… Que puede tener muchas causas y que llega a ser muy peligroso si no se trata adecuadamente.

Si crees que puedes sufrir anorexia y te gustaría que un psicólogo te guíe en tu mejoría, no dudes en ponerte en contacto con Granada Psicólogos, estaremos encantados de ayudarte.

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