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Claustrofobia

Psicólogos Granada claustrofobia 

La claustrofobia es un trastorno de ansiedad que consiste en el temor a los espacios cerrados, es decir, a sentirse enclaustrado. Estos sitios pueden ser ascensores, sótanos, habitaciones que no tienen ventanas, túneles, coches, otro tipo de vehículos, etc.

 

Se calcula que aproximadamente el 5-10% de población padece claustrofobia, pero solo un pequeño número de pacientes son diagnosticados y tratados. Además, afecta por igual a hombres y mujeres.

 

  • Síntomas de la claustrofobia:

 

Los síntomas más comunes de la claustrofobia son los siguientes:

 

              Sentirse desorientado y/o confuso.

              Sensación de mareo.

              Sudores y/o escalofríos.

              Sensación de sequedad en la boca.

              Sensación de falta de aire y de estar asfixiándose.

              Temblores y una sensación de hormigueo en el estómago.

              Palpitaciones aceleradas y aumento de la tensión arterial.

              Sentir náuseas y angustia.

              Necesidad de usar el baño.

              Dolor de cabeza.

              Sentir dolor y/o presión en el pecho.

              Respiración acelerada y/o hiperventilación.

 

Estos síntomas pueden presentarse tan solo pensando en las situaciones temidas y en todo lo que podría suceder en ellas, siendo uno de los miedos más comunes el de quedarse sin respiración al no haber suficiente oxígeno en un área tan pequeña.

 

  • Causas de la claustrofobia

 

Las causas que pueden provocar claustrofobia varían desde los factores neurológicos hasta los factores derivados de las propias experiencias del paciente. 

 

Amígdala

 

La amígdala es una de las estructuras cerebrales encargadas de producir y procesar el miedo, así como las respuestas que tenemos ante él. Una de estas respuestas es la de huida o lucha, que sirve para determinar cómo enfrentarse a un estímulo o una situación peligrosa. 

Diversos estudios han encontrado que algunos pacientes de trastornos de ansiedad o de pánico presentan una amígdala derecha más pequeña. Esto puede provocar que las reacciones ante el miedo y los estímulos aversivos sean anormales e inadecuadas, de modo que se responde de manera exagerada a una situación en la que la persona se siente vulnerable.

 

Condicionamiento clásico

 

La claustrofobia sucede cuando se realiza una asociación entre estar en un sitio cerrado y estar en peligro. Normalmente, este miedo surge de una experiencia traumática en la infancia, aunque también puede darse por algún suceso ocurrido a lo largo de la vida. Esta experiencia puede darse una o varias veces y tener un gran impacto en la mente y la vida del individuo. Diversos experimentos han demostrado que en la mayoría de ocasiones, la claustrofobia se da como resultado de experiencias traumáticas pasadas.

 

Situaciones condicionantes 

 

Existen múltiples situaciones y sucesos que pueden resultar traumatizantes para el paciente, causándole esta fobia. Algunas de ellas son experiencias muy comunes, pero que dependiendo de cómo sucedan, pueden dejar marcado al individuo. Algunos ejemplos son: 

 

  • Quedarse encerrado en el armario, en una habitación a oscuras o en un vehículo.
  • Perderse en una gran multitud y no saber hacia dónde dirigirse.
  •  Encontrarse en un espacio sin ventanas rodeado de muchas personas.
  • Hacerse una resonancia magnética, ya que al ser un espacio tan pequeño en el que es necesario estar inmóvil, el paciente puede llegar a sentirse muy agobiado.

 

Por último, dentro de las causas de la claustrofobia, existe la posibilidad de que la persona haya adquirido este miedo a través del aprendizaje vicario, es decir, mediante la observación de las reacciones que tienen algunas personas cercanas a ciertos estímulos o situaciones.

 

 

  • Diagnóstico de la claustrofobia

 

En cuanto al diagnóstico de la claustrofobia, este trastorno suele estar dentro de la categoría de trastornos de ansiedad, y con frecuencia deriva en ataques de pánico. 

 

El diagnóstico de la claustrofobia suele obtenerse al consultar otras condiciones relacionadas con la ansiedad. Los criterios para diagnosticarla son que la persona presente lo siguiente:

 

  • Miedo excesivo ante la anticipación de una situación en la que el paciente se ve amenazado.
  • Presentar ansiedad cuando se presenta el estímulo aversivo, lo cual puede resultar en ataques de pánico en adultos o lloros y rabia en niños.
  • Utilizar estrategias de evitación ante estas situaciones, ya sea evadiendo ciertos objetos o sitios.
  • Esta evitación provoca problemas en la vida diaria y la rutina de la persona.
  • La fobia se presenta durante un largo periodo de tiempo, usualmente 6 meses o más.
  • Los síntomas no se pueden asociar a otras condiciones o trastornos, como puede ser el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o el trastorno de estrés post-traumático (PEPT).

 

Asimismo, existen test y cuestionarios diseñados para diagnosticar la claustrofobia. Una de las escalas más comunes consta de 20 preguntas destinadas a medir los niveles de ansiedad y los deseos de evitar ciertas situaciones.  Además, existe un cuestionario de 24 preguntas que mide los distintos síntomas que se presentan en esta fobia.

 

  • Tratamiento de la claustrofobia

 

Existen distintos métodos para tratar la claustrofobia, y tendrán mayor o menor efectividad en base al caso particular de cada paciente.

 

Tipos de terapia para tratar la claustrofobia:

 

Terapia cognitiva en la claustrofobia

 

Este tipo de terapia suele ser bastante efectiva en los trastornos de ansiedad. Más concretamente, parece ayudar bastante a paliar no solo el miedo que se siente cuando se está en la situación, sino la anticipación a lo que pueda ocurrir, que suele ser un síntoma bastante común en la claustrofobia. 

 

El objetivo principal de esta terapia es modificar los pensamientos distorsionados y los conceptos erróneos que se tienen sobre la situación temida, de modo que se reduzca la ansiedad y las conductas de evitación. En el caso de la claustrofobia, podría servir para hacer ver al paciente que los ascensores, por ejemplo, no son un lugar peligroso, sino un lugar útil que nos facilita el llegar más rápido a determinados sitios.  

 

Se ha demostrado que la terapia cognitiva ha conseguido disminuir el miedo y los pensamientos negativos de pacientes claustrofóbicos en un 30%.

 

Exposición en vivo en la claustrofobia

 

Este método consiste en hacer que el paciente se enfrente a la situación temida mediante una exposición completa al sitio o lugar que les causa la fobia. Habitualmente esta exposición se hace de manera progresiva, empezando con exposiciones leves y acabando con exposiciones totales. Un ejemplo sería que el paciente empezara simplemente subiéndose a un ascensor y acabara siendo capaz de realizarse una resonancia. 

 

Muchos estudios han probado que este método también es efectivo, no solo para esta fobia sino para muchas más. Tanto es así que gracias a la exposición en vivo se ha podido disminuir el miedo y ansiedad de un 75% de los pacientes.

 

Exposición interoceptiva en la claustrofobia

 

Con este método se pretende recrear las sensaciones físicas internas que siente un paciente en la situación temida, de modo que es parecida a la exposición en vivo, pero se hace de una forma menos intensa. Esta estrategia también consigue disminuir el miedo y los pensamientos negativos en un 25% de los pacientes. 

 

Otros tipos de tratamiento, aunque usados en menos ocasiones, son la psicoeducación, la hipnoterapia regresiva, el contracondicionamiento, la meditación y el entrenamiento en respiración. 

 

En Psicólogos Granada somos expertos en la terapia para la claustrofobia. Pida cita.

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